Planificación
del proyecto
Es el proceso que determina la
dirección hacia adonde ir y los requisitos necesarios para poner en práctica el
proyecto.
Diseño de un Proyecto de
Intervención social.
Para planificar un proyecto
educativo nos respondemos las siguientes preguntas:
¿QUÉ HACER?:
Propuesta.
¿PARA QUÉ? :
planteamiento del contexto y del problema.
¿A QUIÉNES?:
personas implicadas como destinatarios.
¿CON QUIÉNES?:
personas implicadas como responsables.
¿DÓNDE? :
lugares y espacios en donde se realizan las actividades.
¿CUÁNDO? :
cuadro temporal en el que se realizará.
¿CUÁNTO? :
Etapas previstas y cantidad de actividades especificas a llevar a cabo.
¿CÓMO? :
técnicas a usar.
¿CON QUÉ? :
medios e instrumentos con los que contamos.
EVALUACIÓN:
Monitoreo - Evaluación Parcial - Evaluación Final.
Objetivos
generales y específicos
En cada proyecto, se enuncian las
metas a alcanzar de modo claro y preciso. Se aconseja abordar uno o dos
objetivos generales, para no sobredimensionar el proyecto de intervención en
una proporción inalcanzable o de dudoso alcance. Lo mismo se sugiere para los
objetivos específicos.
Los objetivos de un proyecto son los
logros que queremos alcanzar con la ejecución de una acción planificada.
Los objetivos surgen del diagnóstico
de las necesidades realizado en el análisis de la realidad.
Los objetivos en un proyecto
constituyen el punto central de referencia, son los que conforman su naturaleza
y le dan coherencia al plan de acción. Por ello es muy importante que los
objetivos sean:
CLAROS:
Formulados en un lenguaje comprensible y preciso fáciles de identificar.
FACTIBLES:
Posibles de alcanzar con los recursos disponibles con la metodología adoptada y
dentro de los plazos previstos.
PERTINENTES:
Tienen una relación lógica con el tipo de problema que se pretende solucionar.
Los objetivos
generales
Son los propósitos o metas que
conforman el marco de referencia del proyecto. Por su formulación pueden
admitir varias interpretaciones y no hacen referencia a conductas concretas.
Como ejemplo podemos indicar que
para formular objetivos generales se suelen utilizar verbos del estilo de:
conocer, comprender, analizar, evaluar, etc. es evidente que estos verbos
admiten varias interpretaciones y no son directamente observables.
Los objetivos específicos: son
especificaciones más concretas y pormenorizadas de los objetivos generales.
Identifican de forma más clara y precisa lo que se pretende alcanzar con el
proyecto.
Estos objetivos restringen el
significado de los generales. Sólo admiten una interpretación, facilitan la
mejor estructuración del proyecto social y pueden desglosarse para su análisis.
Para formular objetivos específicos
es necesario utilizar verbos de acción, tales como: diseñar, enumerar,
resolver, clasificar, calcular, comprobar, repetir, ordenar, diferenciar,
juzgar críticamente, comparar, decidir, etc.
Decir finalmente, que es conveniente
que todo el equipo que va a llevar a cabo el proyecto participe en la
elaboración del mismo, se debata y se llegue a un consenso, comprometiéndose
todos los miembros a asumirlo.
Método
El método hace referencia al camino
que se va a recorrer para alcanzar un fin propuesto (los objetivos).
Metodología
Proporciona las herramientas y las
técnicas mediante las cuales intentaremos transformar la realidad con el fin de
mejorarla. La metodología constituye el eje central de un proyecto. Es
conveniente evaluarla en función de los objetivos y de los beneficiarios del
proyecto.
Para el proceso metodológico es
conveniente tener en cuenta:
Las actividades
a desarrollar en el proyecto. Se especifican las acciones a realizar así como
la planificación de actividades variadas para alcanzar los objetivos del
proyecto.
Especificar las
técnicas e instrumentos que se van a usar para la obtención posterior de los
datos. Para ello es necesario saber previamente qué datos necesitamos y qué
herramientas vamos a utilizar para obtener los datos (observación simple,
participante, sistemática; encuestas, entrevistas, cuestionarios, escalas de
observación, etc.).
Definir el
grupo con el que vamos a trabajar. Es decir, a qué personas se dirige el
proyecto y qué características tienen. Conviene elaborar una descripción de la
población objeto de estudio (edad, sexo, formación, clase social, etc.).
Identificar la
muestra con la que se va a realizar el proyecto. Normalmente no podemos
trabajar con toda la población por lo que nos vemos obligados a seleccionar a
un grupo de sujetos que reúnan determinadas condiciones. A estos sujetos
extraídos de la población con los que se llevará a cabo el proyecto le llamamos
en lenguaje técnico muestra.
Lo importante de la muestra es su
validez, lo que no depende de su tamaño o amplitud, sino de su
representatividad, esto es, que represente a la población que se desea
estudiar. Refleje fielmente los rasgos y características que aparecen en el
grupo, en la población, en la proporción lo más aproximada posible.
Esto se consigue con el muestreo.
El tamaño de la muestra hace
referencia a la generalización de los resultados.
Recolección de
datos
Se debe reflexionar sobre los datos
que interesan para asegurar que el proyecto responda a las necesidades
detectadas. Especifica en forma clara cuándo y cómo se va a llevar a cabo la
recolección de datos (etapa, momento, etc.).